Mi corazón, Dios no ha renunciado a ti, y deseo que tú tampoco renuncies a ti mismo. La etapa que estás viviendo no define quién eres ni determina tu futuro. Sigue caminando, un día a la vez. Oro para que el Señor renueve tus fuerzas, llene tu corazón de paz y haga florecer nuevamente la alegría de vivir. Tienes un gran valor, eres amado por Dios y días mejores pueden llegar. 🌹