Hijo mío, reconocer la envidia ya es un paso de valentía. A veces aparece cuando miramos más lo que tienen los demás que las bendiciones que Dios ha puesto en nuestras propias manos. No te desanimes; con la ayuda del Señor, el corazón puede cambiar.
25% COMPLETADO
CONTINUAR
Nuestro sitio utiliza cookies para mejorar el rendimiento y mejorar su experiencia de navegación.
OK
Leer más