Antes de responder en un momento de tensión, haz una breve pausa, respira y ora en silencio: "Señor, dame sabiduría y paz." Procura escuchar hasta el final, habla con respeto y recuerda las cualidades de la persona que Dios puso a tu lado. Los pequeños gestos de cariño y las palabras amables fortalecen el matrimonio cada día.

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