Querida, no esperes sentirte perfecta para acercarte a Dios. Acércate tal como estás, incluso con poca fuerza y poco ánimo. Él no te recibe con reproches, sino con misericordia. Ora así: “Señor, he perdido un poco el entusiasmo, pero no quiero perderte a Ti. Ayúdame a volver a buscarte”. Y confía, mi corazón: Dios sabe encontrar el camino de regreso a los corazones que lo desean. 💕

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