Mi niña, rodéate de personas que te den paz y no más peso en el corazón.
Escuchar música tranquila, caminar despacio o mirar el cielo también sana poquito a poquito.
La Biblia dice que “los que esperan en Dios renovarán sus fuerzas”, y eso también es para ti.
Aunque hoy no lo veas claro, tu vida todavía tiene luz por delante.