Mi cielo, no alimentes pensamientos que te hagan sentir menos valioso.
Habla contigo con la misma ternura con la que hablarías a alguien que amas mucho.
A veces el cansancio del alma se cura descansando, orando un poquito y alejándose del ruido.
Recuerda: ningún invierno dura para siempre, hijito.