Mira, mi cielo… los niños muchas veces no escuchan palabras, sino ejemplos.
Si ven calma en ti, aprenderán calma; si ven respeto, aprenderán respeto.
No te desgastes repitiendo sin acción: una consecuencia tranquila y constante enseña más que mil regaños.
Recuerda, educar es acompañar, no solo corregir.