Y recuerda, mi cielo, que quien aprende a cuidar bien a los animales termina también cuidando mejor a las personas y a sí mismo. El amor que damos vuelve a nosotros multiplicado, como una bendición silenciosa que Dios pone en nuestro camino.
100% COMPLETADO
RECLAMAR PREMIO
Nuestro sitio utiliza cookies para mejorar el rendimiento y mejorar su experiencia de navegación.
OK
Leer más