Ay, mi niño querido, la paciencia es como una semillita que se siembra en el alma. No crece de un día para otro, pero cuando florece, da paz al corazón. Aprende a esperar sin quejarte, porque lo que se cocina lento sabe mejor.
25% COMPLETADO
CONTINUAR
Nuestro sitio utiliza cookies para mejorar el rendimiento y mejorar su experiencia de navegación.
OK
Leer más