Hijito, recuerda que el amor verdadero nunca te abandona, porque primero nace dentro de ti. Cuida tu corazón como cuidas una plantita frágil: con ternura, con silencio, con calorcito. Dios siempre sopla consuelo sobre quien le pide fuerzas.
75% COMPLETADO
CONTINUAR
Nuestro sitio utiliza cookies para mejorar el rendimiento y mejorar su experiencia de navegación.
OK
Leer más