Antes de responder a una situación que te moleste, haz una breve pausa y respira profundamente. Pregúntate: "¿Esto seguirá siendo importante dentro de unos días?" Muchas veces, las mayores molestias nacen de cosas pasajeras. Comienza cada día con una oración y procura dar gracias por las pequeñas bendiciones. Un corazón agradecido encuentra más fuerza para afrontar las adversidades con serenidad y ligereza.