Procura escuchar más de lo que hablas cuando surja un conflicto. Pide perdón cuando te equivoques y ofrece perdón con sinceridad cuando alguien te haya herido. Dedica unos minutos para orar en familia o dar gracias juntos por las pequeñas bendiciones de cada día. Los pequeños gestos de cariño, respeto y amabilidad fortalecen la unión del hogar.