Y escúchame bien, mi niña querida… el amor verdadero no es solo sentir, es elegir todos los días. Si tú no quieres rendirte, entonces siembra paciencia, comprensión y verdad. Pero también observa: el amor debe ser de dos, no de uno solo. Confía en Dios y en tu intuición… ella sabe cuándo sanar y cuándo protegerte.