Ay, mi niña… el amor no siempre se siente como al principio, pero eso no significa que se haya ido. A veces solo se esconde entre las preocupaciones y el cansancio del día a día. Habla con tu esposo desde el corazón, sin reclamos, solo con ternura. Recuerda que las palabras suaves abren puertas donde los gritos no llegan.