Cuando uno sigue yendo a la iglesia, hijito, aunque esté cansado o triste, el alma recibe un empujoncito de esperanza. Entre cantos y oraciones, el Señor acomoda lo que en el corazón anda revuelto.
50% COMPLETADO
CONTINUAR
Nuestro sitio utiliza cookies para mejorar el rendimiento y mejorar su experiencia de navegación.
OK
Leer más