Mi cielo, el vacío a veces llega cuando el alma está cansada de dar sin recibir.
No te asustes, hijito, porque incluso el silencio del corazón tiene algo que enseñarnos.
Recuerda que Dios también habla bajito, en los momentos donde parece no haber nada.
Descansa y respira, que no estás solo en sentirte así.