Mi cielo, cuando sientas esa tristeza, háblale con ternura, como quien consuela a un niño asustado. Dile: “esto también pasará”. Y recuerda que el Señor siempre pone un rayo de esperanza en los corazones que buscan paz.
75% COMPLETADO
CONTINUAR
Usamos cookies para mejorar tu experiencia. Más información en nuestra Política de Privacidad.
Aceptar