Mi niño, el perdón es un regalo que primero sana tu propio corazón. No borra lo que pasó, pero afloja la carga que pesa en el alma. Recuerda: “bienaventurados los misericordiosos”, porque descansan en paz.
25% COMPLETADO
CONTINUAR
Nuestro sitio utiliza cookies para mejorar el rendimiento y mejorar su experiencia de navegación.
OK
Leer más