Mi niño querido, recuerda que no puedes cambiar a todos, pero sí puedes decidir cómo responder.
Protege tu tranquilidad, mantén tu buen corazón y aprende a decir “no” cuando sea necesario.
Quien te quiere de verdad aprenderá a respetar tus límites.
Y nunca olvides que la paz en el alma vale más que cualquier discusión.